Un 56.4% de los hogares de Argentina se ha endeudado en los últimos seis meses para subsistir, utilizando créditos para alimentos, servicios, alquileres y tarjetas, según un informe de la consultora Zentrix. El estudio «Monitor de Opinión Pública» (MOP) revela que casi nueve de cada 10 hogares que tomaron deuda para gastos cotidianos ya enfrentan dificultades para pagarla.
La consultora Zentrix destaca que el endeudamiento no está asociado a decisiones de inversión, sino a la cobertura de gastos básicos, en un contexto en el que un 83.9% de la población percibe que su salario no le gana a la inflación y más de la mitad no llega al día 20 de cada mes. Los préstamos se concentran en gastos cotidianos, pago de tarjetas y cancelación de otras deudas, transformando la deuda de una herramienta financiera a un mecanismo de subsistencia.
La canasta de servicios públicos en Argentina se disparó un 600% desde fines de 2023 bajo el gobierno de Milei, superando tres veces la variación general de precios.
El informe describe un proceso de ajuste en cuatro etapas: caída del poder adquisitivo, dificultad para sostener el consumo mensual, recurso al endeudamiento para cubrir la brecha y creciente incapacidad para cumplir con las obligaciones.
Además, resalta la desconfianza en las estadísticas oficiales, con un 65.8% de la población considerando que los datos de inflación del Indec (oficiales) no reflejan la realidad de sus gastos diarios. Esta brecha entre el número oficial y la economía vivida en los hogares erosiona la credibilidad de los datos, no solo por lo que miden, sino por lo que dejan de corregir en la práctica cotidiana.
Las sospechas de injerencia política en las estadísticas públicas y la percepción de que las canastas o ponderaciones no representan con precisión el consumo real de los hogares, han generado un debate que incluso llevó a la renuncia de Marco Lavagna a la dirección del Indec a inicios de febrero, por desacuerdos sobre la metodología para medir la inflación.
En marco del Foro de Alto Nivel, Colombia y África afianzan estrategia para aprovechar oportunidades comerciales, económicas y de inversión

América Latina, el Caribe y África caminan hacia una nueva geografía económica que se construye desde la complementariedad, el valor agregado y la inserción en el mundo en condiciones más justas.
Así lo destacó la ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Marcela Morales Rojas, durante la instalación del Primer Foro de Reencuentro Económico CELAC–África, en el Centro de Convenciones Ágora, que se desarrolló en el marco del Foro de Alto Nivel.
“Aspiramos a que este foro marque el inicio de una nueva etapa: una de cooperación estratégica, comercio con equidad y construcción de oportunidades compartidas. Hay enormes oportunidades”, dijo la ministra.
Durante su intervención explicó que, en los últimos 4 años, Colombia ha dado un impulso decidido a la diversificación de mercados hacia África, fortaleciendo la presencia empresarial a través de instrumentos de diplomacia económica, misiones comerciales y el desarrollo de nuevas rutas logísticas.
Precisamente, las exportaciones de bienes no minero energéticos al continente africano se consolidan. En 2025 estas alcanzaron US$296,5 millones, un aumento del 112 % en comparación con 2024. Mientras que, en volumen, en bienes NME se despacharon 209.273 toneladas, un aumento del 226,8 % con relación a 2024. Estas representaron el 46,6 % del total vendido a ese continente, que es una señal de diversificación.
Igualmente, la ministra destacó que, con el trabajo desarrollado hasta ahora, se ha logrado ampliar el número de empresas que exporta a África productos de la canasta no minero energética.
“El número de empresas que exportó bienes no minero energéticos a ese continente en 2025 por valores superiores a US$10.000, creció 15,2 %. En 2024 eran 145 y el año pasado fueron 165. El intercambio ha mostrado señales claras de transformación. Se observa una dinámica creciente en bienes no mineros como café, banano, maquinaria, papel y confecciones, lo que confirma una transición hacia una canasta exportadora más diversificada y con mayor valor agregado”, explicó la ministra.
Por su parte, la vicepresidenta de Colombia, Francia Márquez Mina, reiteró que América Latina y África son economías complementarias que ofrecen oportunidades de construcción de nuevas cadenas de valor.
“África, América Latina y el Caribe representan un enorme potencial económico, con bastos recursos naturales, importantes capacidades agrícolas, reservas estratégicas de minerales críticos para la transición energética y un crecimiento ecosistémico de inversión y emprendimientos. Se trata de economías complementarias”, dijo la vicepresidenta.
Rueda de negocios
Expectativas de operaciones por US$16 millones deja preliminarmente la Primera Rueda de Negocios Colombia–África que se adelantó el 17 y 18 de marzo, en el marco del Foro de Alto Nivel.
Así lo señaló el vicepresidente de Exportaciones de ProColombia, Nicolás Mejía, al tiempo que señaló que este es un indicador más de que es un acierto tener a África en el plan de diversificación de mercados.
Y es que desde el inicio del mandato de Presidente Gustavo Petro, se ha trabajado en la iniciativa ‘Estrategia África 2022–2026’ para generar y fortalecer escenarios de acercamiento con diferentes países de ese continente, incrementando las relaciones socioeconómicas y de comercio con algunos mercados de la región.
En el marco de esa estrategia, y a través de un análisis de inteligencia comercial, se priorizaron 9 mercados para el despliegue de esta iniciativa: Sudáfrica, Angola, Mozambique, Nigeria, Ghana, Senegal, Egipto, Túnez y Argelia.
Guerra en Oriente Medio: La población civil, la economía y la seguridad nuclear sufren las consecuencias

Casi un mes después del inicio de la escalada, el balance humanitario no deja de empeorar. En Irán, al menos 1200 personas han muerto y miles han resultado heridas, mientras que en Líbano más de 1000 personas han perdido la vida y 2584 han resultado heridas desde el 2 de marzo.
La infancia paga el precio más alto: el director ejecutivo adjunto de UNICEF, Ted Chaiban, denunció que la escalada ha matado o herido al equivalente a «un aula de niños cada día». En total, más de un millón de personas han sido desplazadas en Líbano y 3,2 millones en Irán.
La violencia también se ha cobrado la vida de 31 trabajadores sanitarios en Líbano, así como la de un trabajador humanitario y un periodista. En Gaza, donde el alto el fuego sigue vigente pero la violencia persiste, la agencia para los refugiados palestinos (UNRWA) advirtió que la población sigue enfrentándose a bombardeos y restricciones de acceso a hospitales, tierras de cultivo y servicios básicos. Cientos de personas han quedado con discapacidades permanentes.
Golpe a la economía global
El conflicto está teniendo repercusiones que van mucho más allá de la región. El estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor de una cuarta parte del petróleo mundial transportado por mar, junto con grandes volúmenes de gas natural licuado y fertilizantes, se ha convertido en un punto de tensión crítica. Los ataques a buques comerciales, los barcos varados y los marinos atrapados amenazan el suministro de productos básicos, elevan los precios de los alimentos y ponen a prueba sistemas de salud ya frágiles.
El director ejecutivo de la Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), Jorge Moreira da Silva, advirtió que los países en desarrollo de Asia y África serán los más afectados. «Las interrupciones en el estrecho de Ormuz comprometen el suministro de energía. Los mercados de fertilizantes se ven afectados, amenazando la seguridad alimentaria en países donde el hambre o la inseguridad alimentaria son más altas, incluidos Sudán, Sudán del Sur, Afganistán, Yemen y Somalia», afirmó. «A lo largo del año, es probable que el número de personas que padecen hambre en todo el mundo aumente en decenas de millones».
El riesgo nuclear se vuelve tangible
En medio de la escalada, la amenaza de un incidente nuclear ha pasado de ser una preocupación teórica a un riesgo concreto. El sábado, el jefe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que la guerra había alcanzado «una etapa peligrosa» tras informes de ataques contra el complejo de enriquecimiento de Natanz, en el sureste de Irán, y contra la ciudad israelí de Dimona, donde se encuentra una instalación nuclear. La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) investiga ambos incidentes, aunque hasta el momento no se han registrado niveles anormales de radiación.
«Los ataques contra instalaciones nucleares crean una amenaza creciente para la salud pública y la seguridad ambiental», señaló Tedros. Desde el inicio de las hostilidades, la OMS ha proporcionado formación crítica a su personal y al personal de la ONU en 13 países para responder eficazmente ante un incidente nuclear.
Un llamamiento a la desescalada
Tedros hizo un llamamiento urgente a todas las partes para que ejerzan la máxima moderación militar y eviten cualquier acción que pueda desencadenar incidentes nucleares. «Los líderes deben priorizar la desescalada y proteger a los civiles. La paz es la mejor medicina», concluyó.
El director de UNOPS subrayó que no hay solución militar y que la única salida a esta violencia es una solución diplomática y pacífica, junto con la aplicación de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad.
«Las personas vulnerables en Oriente Medio y más allá han sufrido suficiente. Tras décadas de agitación, guerras repetidas, estancamiento económico, sanciones y crisis socioeconómicas, la gente de la región merece y necesita paz, estabilidad y desarrollo sostenible».
Un uso más inteligente del agua podría generar alimentos para 10.000 millones de personas y crear casi 250 millones de empleos
Banco Mundial

El reequilibrio del uso del agua en todo el sistema alimentario mundial para satisfacer de manera sostenible la demanda alimentaria futura es fundamental y podría generar 245 millones de empleos a largo plazo, principalmente en África subsahariana, según un nuevo informe del Grupo Banco Mundial dado a conocer hoy.
En el informe titulado Nourish and Flourish: Water Solutions to Feed 10 Billion People on a Livable Planet (Nutrir y prosperar: Soluciones hídricas para alimentar a 10.000 millones de personas en un planeta habitable) se señala que las actuales prácticas de gestión del agua en la agricultura, caracterizadas por el uso excesivo en algunos países y la subutilización en otros, solo pueden respaldar de manera sostenible la producción de alimentos para menos de la mitad de la población mundial. De aquí a 2050, será necesario alimentar a 10.000 millones de personas. Abordar tanto el uso excesivo que agota el agua en las regiones con estrés hídrico como el uso insuficiente que deja sin aprovechar el agua disponible y la capacidad productiva en regiones con abundancia de agua será esencial para satisfacer esa demanda de manera sostenible.
En el informe se presenta un nuevo marco para la gestión de los recursos hídricos agrícolas, que vincula la disponibilidad de agua con la producción y el comercio de alimentos. Al clasificar a los países según el estrés hídrico y su condición de importadores o exportadores de alimentos, el marco ayuda a identificar dónde la expansión de la agricultura de secano puede aumentar la producción de alimentos, dónde las inversiones en riego pueden generar empleo y crecimiento, dónde el uso del agua debe reequilibrarse para proteger los ecosistemas y la productividad futura, y dónde el comercio ofrece una vía más sostenible que la producción local.
“La manera en que gestionamos el agua para la producción de alimentos tendrá profundas repercusiones en el empleo, los medios de subsistencia y el crecimiento económico. Si tomamos decisiones más inteligentes sobre dónde se siembran los cultivos, cómo se distribuye el agua, y de qué manera el comercio respalda la seguridad alimentaria, podremos fortalecer la resiliencia, ampliar las oportunidades y salvaguardar los recursos de los que todos dependemos”, dijo Paschal Donohoe, director gerente y oficial principal de Conocimientos del Grupo Banco Mundial.
Para lograr estos resultados se requerirá una mayor participación del sector privado y un mayor volumen de financiamiento junto con inversiones públicas, con el respaldo de políticas, instituciones y regulaciones eficaces que impulsen la producción de alimentos, creen empleo y promuevan el crecimiento sostenible. Los fondos públicos por sí solos no pueden proporcionar la prestación continua de servicios, la innovación y el capital necesarios para ampliar el riego, mejorar el desempeño y mantener los resultados. Los agricultores, que son los principales usuarios del riego y sus principales inversionistas, ya están dispuestos a realizar inversiones conjuntas cuando el acceso al financiamiento, los equipos de calidad, los mercados y las herramientas digitales reduce los riesgos y los costos de transacción que enfrentan.
“Cuando convergen las inversiones en infraestructura y recursos naturales, las políticas que propician la actividad empresarial y la movilización de capital privado, el impacto puede ser mayor que la suma de las partes”, señaló Guangzhe Chen, vicepresidente de Planeta del Grupo Banco Mundial. “Al vincular la evidencia mundial con los contextos de los países, este marco puede ayudar a los responsables de formular políticas a gestionar los equilibrios y adaptar la producción de alimentos a las realidades hídricas y climáticas actuales y, al mismo tiempo, producir alimentos, crear empleos y fortalecer la resiliencia”.
Se estima que la ampliación del riego en los lugares donde hay disponibilidad de agua, junto con la modernización de los sistemas existentes, requerirá entre US$24.000 millones y US$70.000 millones adicionales al año de aquí a 2050. Los Gobiernos ya destinan aproximadamente US$490.000 millones anuales al apoyo agrícola, en su mayor parte en la forma de subsidios. Reorientar una parte de este gasto actual —en conjunto con reformas regulatorias, el uso de financiamiento combinado y asociaciones público-privadas— atraerá capital privado, incluidas inversiones conjuntas de los propios agricultores, y respaldará la seguridad hídrica y alimentaria financieramente sostenible.
El Grupo Banco Mundial trabaja junto con los países, las empresas, los asociados y las personas para traducir estas ideas en acciones combinando reformas normativas, inversión pública y capital privado para fortalecer los sistemas alimentarios, crear empleos y proteger los recursos naturales. Se ha comprometido a duplicar el financiamiento anual destinado a la agroindustria para llevarlo a US$9.000 millones de aquí a 2030 y a movilizar otros US$5.000 millones anuales en el marco de la iniciativa AgriConnect con el fin de ayudar a los pequeños productores a pasar de la agricultura de subsistencia a la agricultura de superávit. A través de los pilares “Agua para los alimentos” y “Agua para el planeta” incluidos en su Plan de Ejecución de la Estrategia sobre Agua (i), el Grupo Banco Mundial aborda el doble desafío de la seguridad hídrica y la seguridad alimentaria fortaleciendo los sistemas de producción de alimentos y mejorando los medios de subsistencia de los agricultores.






