Bladimiro Argote Rico. Editor Panorama Mundial
La 98ª edición de los premios Óscar se celebra este domingo 15 de marzo en un Dolby Theatre blindado, no solo por la seguridad habitual, sino por un clima de tensión global sin precedentes.
Mientras las luces de Hollywood se encienden, el mundo observa una escalada bélica directa de Estados Unidos en Irán y las secuelas de la reciente incursión militar en Venezuela, hechos que han colocado a la Administración de Donald Trump bajo la lupa del derecho internacional.
Tras la tibieza de los Globos de Oro, donde el silencio institucional fue la norma, la gala de la Academia llega precedida por el eco de los recientes Premios Grammy, ceremonia en la que el mundo de la música rompió el protocolo: figuras como Bad Bunny, Billie Eilish y SZA utilizaron sus discursos para denunciar la deshumanización de los migrantes, portando con orgullo el pin «ICE Out» en rechazo a las deportaciones masivas y la persecución de la policía migratoria dentro de EE.UU.
Aunque la Academia suele optar por la neutralidad para evitar represalias gubernamentales, la gala de 2026 se perfila como un hervidero de expectativas en un momento donde el lenguaje de los derechos humanos parece reducirse a retórica oficialista.
Películas lideran las nominaciones
“Sinners», dirigida por Ryan Coogler, llega como la gran favorita tras marcar un récord histórico de 16 nominaciones.
El filme, que exalta la identidad y la resiliencia, cuenta con las destacadas interpretaciones de Michael B. Jordan, Delroy Lindo y Wunmi Mosaku. El éxito de esta producción afroamericana supone un fuerte contraste cultural frente a las políticas de exclusión que dominan la agenda de Washington.
A la zaga de Coogler se encuentran producciones de gran calado: «One Battle After Another», con 13 candidaturas, perfilada como la gran contendiente a Mejor Película, y «Marty Supreme», que suma 9 nominaciones y mantiene todas las miradas puestas en un posible triunfo de Timothée Chalamet.
«Receta para una recesión global»: dura advertencia sobre el estrecho de Ormuz

La agresión de EE.UU. e Israel contra Irán tendrá graves consecuencias para la economía global, con el cierre del estrecho de Ormuz contribuyendo a la creación de una perfecta «receta para una recesión global», según un análisis publicado por The Economist.
El cierre de la importante vía marítima como represalia iraní ha bloqueado cerca del 15 % del petróleo mundial, lo que equivale a una interrupción aproximadamente el doble de grave que las crisis petroleras de los años 70. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) liberó reservas de emergencia, pero los precios siguen subiendo y el gas natural licuado (GNL), fertilizantes y otras materias primas también se encarecen.
El medio indica que el daño es desigual: EE.UU. se beneficia temporalmente como exportador neto de energía, aunque la gasolina sube un 20 %. Europa sufre por su alta dependencia del GNL, mientras que Asia (Japón, Corea del Sur, India) enfrenta los peores efectos por sus importaciones del Golfo, con monedas debilitadas y medidas de emergencia.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, parece haber contribuido al problema al declarar anticipadamente una victoria sobre Irán, lo que calmó temporalmente los precios, pero cada día sin solución agrava el desequilibrio de la oferta y demanda en el mercado energético. Si el estrecho permanece cerrado solo por dos semanas más, el petróleo podría llegar a 150 o 200 dólares por barril, repitiendo la estanflación de los 70…
Desde que inició el ataque unilateral de EE.UU. e Israel contra Irán, ha habido una gran volatilidad en los precios energéticos, especialmente por el cierre en el estrecho de Ormuz, por donde pasa alrededor del 20 % de todo el petróleo que se comercia en el mundo.
El miércoles, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica reiteró que las embarcaciones de EE.UU. y las de sus socios no pueden cruzar esta vía marítima.
La situación ha disparado los precios del crudo. El lunes 9 de marzo, el precio del barril experimentó una volatilidad histórica: superó los 100 dólares y rozó los 120 en las primeras horas de la jornada. Aunque luego los precios retrocedieron, la inestabilidad persiste.
Kim a Díaz-Canel: «Que superen las maniobras de presión de las fuerzas hostiles»

Kim Jong-un, líder de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), respondió a una carta de congratulaciones del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, informó este sábado la agencia estatal KCNA.
El mandatario de Cuba había felicitado al líder norcoreano por su reelección como secretario general del Partido del Trabajo de Corea durante su IX Congreso. Según la agencia, en su respuesta, Kim expresó el deseo de que el partido, el Gobierno y el pueblo de la isla «superen las maniobras de presión de las fuerzas hostiles y logren éxitos en la lucha por defender la soberanía y la seguridad del país», en medio de la arremetida de Washington en su contra.
Este viernes, Díaz-Canel confirmó que su Gobierno mantiene contacto con funcionarios de la Administración de EE.UU. para alcanzar «por la vía del diálogo la posible solución a las diferencias bilaterales que existen entre estas dos naciones».
Además, hizo referencia a la dura situación actual de la isla con «el bloqueo energético y la escasez». «Hace más de tres meses que no entra ningún barco de combustible a nuestro país», señaló, para afirmar a continuación que se está trabajando «en condiciones muy adversas que tienen un impacto en la vida de todo el pueblo».
El 29 de enero, el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara una «emergencia nacional» ante la supuesta «amenaza inusual y extraordinaria» que, según Washington, representaría Cuba para la seguridad del país norteamericano y la región. El texto acusa al Gobierno cubano de alinearse con «numerosos países hostiles», de acoger a «grupos terroristas transnacionales» y de permitir el despliegue en la isla de «sofisticadas capacidades militares y de inteligencia» de Rusia y China.
Sobre esas bases, se anunció la imposición de aranceles a los países que vendan petróleo a la nación antillana, a lo que se suman amenazas de represalias contra aquellos que actúen contra la orden ejecutiva de la Casa Blanca.
La condición que exigen los hutíes para garantizar un paso seguro por el mar Rojo

Los hutíes de Yemen han comenzado a exigir pagos a cambio de un paso seguro por el mar Rojo, en medio de la escalada causada por la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán, informa el diario The Telegraph.
Según el medio británico, esos ingresos, comparables a peajes, estarían generando ingresos de miles de millones para el movimiento.
Este viernes, el alto cargo político y portavoz de los hutíes de Yemen, Mohammed al-Bukhaiti, anunció que el grupo rebelde ha decidido apoyar militarmente a Irán ante la agresión de Estados Unidos e Israel. «Se ha tomado la decisión de apoyar militarmente a Irán. La hora cero, es decir, el inicio de la operación, se anunciará en el momento oportuno», aseveró el vocero, citado por la agencia Tasnim.
Durante el conflicto en la Franja de Gaza, entre noviembre de 2023 y enero de 2025, los hutíes atacaron con misiles y drones más de 100 barcos mercantes en el mar Rojo, reduciendo significativamente el tráfico en la zona. Debido al temor a una reanudación de los ataques, grandes compañías de transporte de carga desviaron sus rutas, haciéndolas pasar lejos del canal de Suez.
Los posibles ataques de los hutíes tendrían ahora un impacto todavía mayor, pues se sumaría al cierre de facto por parte de Irán del estrecho de Ormuz, la única vía de entrada y de salida al golfo Pérsico, por donde circula alrededor del 20 % de petróleo mundial.
Ese escenario amenaza con paralizar el flujo de petróleo del principal exportador de crudo, Arabia Saudita, que, tras el bloqueo del estrecho de Ormuz, desvía sus exportaciones al mar Rojo.
Desde el inicio del ataque unilateral de EE.UU. e Israel contra Irán se ha registrado una gran volatilidad en los precios energéticos, especialmente por el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa alrededor de 20 % de todo el petróleo que se comercia en el mundo.
El miércoles, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica reiteró que las naves de EE.UU. y las de sus socios no pueden cruzar esa vía marítima.
La situación ha disparado los precios del crudo. El lunes 9 de marzo, el precio del barril experimentó una volatilidad histórica, superando los 100 dólares y rozando los 120 en las primeras horas de la jornada. Aunque luego los precios retrocedieron, la inestabilidad persiste.







