La puesta en escena de la compañía CEDA Teatro confirmó el respaldo del público al talento local. Los asistentes disfrutaron la trama, la interpretación de los personajes y una noche que reafirmó el papel del teatro como espacio cultural en Santa Marta.
El telón se abrió y, durante más de una hora, el silencio del público fue la mejor señal de que la historia había logrado atraparlos. Así se vivió la presentación de “Déborah Kruel”, la obra de la compañía CEDA Teatro Santa Marta que llegó al escenario del Teatro Cajamag y terminó convertida en una noche de aplausos para el talento local.
La función, realizada este jueves 26 de febrero reunió a decenas de asistentes que respondieron a la invitación cultural y ocuparon las gradas del teatro para presenciar una propuesta escénica construida desde la identidad caribeña y el trabajo artístico samario.
Al final, el público se puso de pie.
Los aplausos cerraron una presentación que logró conectar con los espectadores a través de su trama, la fuerza interpretativa de los actores y una puesta en escena que mantuvo la atención desde el inicio hasta el desenlace.
Una historia que atrapó al público

Desde los primeros minutos, la obra logró generar cercanía con los asistentes. La narrativa, apoyada en diálogos intensos y personajes bien construidos, permitió que la audiencia siguiera cada giro de la historia con atención constante.
Las reacciones fueron visibles durante toda la función: risas en momentos clave, silencios prolongados en las escenas más tensas y una respuesta emocional que terminó reflejándose en el reconocimiento final del público.
Para muchos asistentes, la experiencia confirmó que el teatro local atraviesa un momento de consolidación artística.
“Se siente diferente cuando uno ve actores de la ciudad contando historias con este nivel”, comentó una espectadora al finalizar la función.
El talento samario en escena
La presentación también sirvió como vitrina para el trabajo de la Compañía CEDA Teatro, colectivo que ha venido fortaleciendo procesos de formación y creación escénica en Santa Marta.
El elenco destacó por la construcción sólida de sus personajes y una interpretación que logró sostener el ritmo dramático de la obra sin perder conexión con la audiencia.
Más allá del espectáculo, la función evidenció el crecimiento del teatro regional y el interés del público por respaldar producciones nacidas en el territorio.
Al cierre, los asistentes coincidieron en un punto: el talento local tiene la capacidad de sostener propuestas escénicas competitivas y de alta calidad.
Una noche que terminó en reconocimiento
Cuando cayó el telón, el público respondió con aplausos prolongados que los actores recibieron visiblemente emocionados. No fue solo el cierre de una función, sino el reconocimiento al esfuerzo colectivo detrás de la producción.
“Déborah Kruel” dejó una conclusión clara: el teatro hecho en Santa Marta tiene público, tiene historias y tiene escenario y sobre todo, tiene espectadores dispuestos a volver.





