Por: Bladimiro Argote Rico. Editor Panorama Internacional
El cine cubano inaugura este viernes un ciclo especial en México, con el objetivo de ofrecer un recorrido esencial por la historia del séptimo arte de la isla. La cita se desarrollará en la Cineteca Nacional de México, ubicada en la capital de ese país, y forma parte de las celebraciones por el aniversario de la institución.
En la apertura del evento se proyectará Memorias del subdesarrollo, obra emblemática del director Tomás Gutiérrez Alea, elegida como función especial para conmemorar los 52 años de la Cineteca.
El programa incluye títulos fundamentales de la cinematografía cubana como Lucía (1968), Soy Cuba (1964), Vampiros en La Habana (1985), De cierta manera (1974), La última cena (1976), Retrato de Teresa (1979), Se permuta (1984) y Fresa y chocolate (1993).
Las proyecciones se realizarán de manera diaria hasta el 8 de febrero, fecha en la que concluirá este encuentro con el cine de la isla. La selección fue organizada por la Embajada de Cuba en México y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), con curaduría de la Cinemateca de Cuba, según explicó Nelson Carro, director de Difusión y Programación de la Cineteca.
Además de las películas, los asistentes podrán disfrutar de la exposición “Cartel cubano de cine: arte nuevo para una revolución diferente”, que reúne más de diez piezas gráficas realizadas entre 1964 y 1993.
El ciclo no se limita a largometrajes, pues también se proyectarán cortometrajes de destacados realizadores cubanos, entre ellos obras como Now!, Ociel del Toa, Coffea arábiga, Y tenemos sabor y El arte del tabaco, reafirmando su papel central en la historia del cine de la isla.
Con esta programación, la Cineteca Nacional y las instituciones culturales cubanas buscan fortalecer los lazos culturales entre México y Cuba, al tiempo que ofrecen al público una oportunidad única de acercarse a la riqueza y diversidad del cine de la mayor de las Antillas.
México anuncia hallazgo de tumba zapoteca del año 600 d.C.

En la conferencia matutina de este viernes 23 de enero de 2026, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, anunció el descubrimiento arqueológico más relevante de la última década: una tumba zapoteca datada del año 600 de nuestra era, localizada en los Valles Centrales del estado de Oaxaca. El hallazgo fue realizado por la Secretaría de Cultura a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Es el descubrimiento arqueológico más relevante de la última década en México por el nivel de conservación e información que aporta”, afirmó Sheinbaum, destacando que es una muestra contundente de la grandeza milenaria del país. La tumba, por su riqueza arquitectónica y pictórica, ofrece datos valiosos sobre la organización social, los rituales funerarios y la cosmovisión de la civilización zapoteca.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, reforzó el anuncio en redes sociales: “Se trata de un descubrimiento excepcional por su nivel de conservación y por lo que evidencia sobre la cultura zapoteca: su organización social, sus rituales funerarios y su cosmovisión, preservados en la arquitectura y en la pintura mural”.
Entre los elementos más notables del hallazgo figura un búho esculpido en la entrada de la antecámara, ave que en la cosmovisión zapoteca simboliza la noche y la muerte. Su pico cubre el rostro estucado y pintado de un señor zapoteca, posiblemente el antepasado al que estuvo dedicada la tumba y a quien sus descendientes invocaban como intercesor con las divinidades.
El descubrimiento arqueológico más importante en la última década en México es el hallazgo de la Tumba 10 de Huitzo en los Valles Centrales de Oaxaca que, con un extraordinario estado de conservación, aporta información histórica, simbólica y ritual de la cultura zapoteca.…
El umbral está flanqueado por un dintel con un friso compuesto por lápidas de piedra grabadas con nombres calendáricos, mientras que en las jambas aparecen labradas las figuras de un hombre y una mujer ataviados con tocados y artefactos en ambas manos, interpretadas como guardianes del lugar.
En las paredes de la cámara funeraria se conservan secciones in situ de una pintura mural en colores ocre, blanco, verde, rojo y azul que representa una procesión de personajes cargando bolsas de copal en dirección a la entrada. Este conjunto pictórico es considerado de alto valor simbólico y artístico.
Un equipo interdisciplinario del Centro INAH Oaxaca lleva a cabo labores de conservación, protección e investigación, incluyendo la estabilización de la pintura mural, cuyo estado es delicado debido a la presencia de raíces, insectos y cambios abruptos en las condiciones ambientales. Paralelamente, se hacen análisis cerámicos, iconográficos, epigráficos y estudios de antropología física para profundizar en el conocimiento de las prácticas funerarias y simbólicas asociadas al sitio.
Por su calidad constructiva y riqueza decorativa, el hallazgo se compara con otros conjuntos funerarios zapotecos de alta relevancia en la región, reafirmando su importancia para entender la complejidad social, artística y espiritual de esta civilización prehispánica.





