Con gritos de ¡Abajo el imperialismo! y condena a los ataques militares perpetrados por EE.UU. en la madrugada de este sábado, pobladores de la capital cubana, en representación de la mayor de las Antillas, se dieron cita en la Tribuna Antiimperialista de La Habana para condenar las acciones de Washington en el prolongado asedio a Venezuela y el secuestro de su presidente constitucionalmente electo Nicolás Maduro, así como hacer llegar la solidaridad con ese pueblo que sufre la agresión.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel denunció en términos enérgicos el accionar de la Casa Blanca, a la vez que calificó de brutal, alevoso, inaceptable y vulgar el ataque y posterior secuestro del jefe de Estado venezolano y la primera combatiente CIlia Flores.
De esta manera, el mandatario cubano recordó que: «la tierra de Bolívar es sagrada y un ataque a ella es un ataque a todos los hijos dignos de América y por ella estamos dispuestos a dar nuestra propia sangre y vida».
Enfatizó además que «EE.UU. no tiene autoridad moral ni legal para secuestrar al presidente venezolano de su país pero si es responsable ante el mundo de su integridad física». Advirtió además que no se trata de una amenaza solo contra Caracas, sino contra la humanidad entera, frente al ascenso del fascismo norteamericano y la impunidad con la que actúan ante el resto del planeta.
China condena enérgicamente el ataque de EE.UU. contra Venezuela y el secuestro de su presidente

Ante la reciente agresión terrorista de EE.UU. contra Venezuela, el Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Popular China expresó la profunda conmoción y la condena enérgica del gigante asiático al uso flagrante de la fuerza militar contra un Estado soberano y su presidente, quién se encuentra aún en paradero desconocido secuestrado por las fuerzas norteamericanas.
La cancillería china advierte, a través de su comunicado, el peligro que suponen estos actos hegemónicos de Washington, que violan gravemente el derecho internacional y la soberanía de Venezuela, y amenazan la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe, por lo cual reiteran la firme oposición de Beijing ante ese accionar.
El documento concluye con un llamado a la Casa Blanca a respetar el derecho internacional y los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, y a dejar de violar la soberanía y la seguridad de otros países.





